El alquiler de cámaras frigoríficas permite disponer de un espacio refrigerado o de congelación sin comprarlo ni construirlo. Hay dos formas: la cámara móvil, que en la práctica es un contenedor frigorífico preparado para almacenar, y la cámara modular de paneles, que se monta en el lugar. Para frío temporal o en un sitio sin obra, la opción móvil es la que menos complicaciones da.
Cámara móvil o cámara modular: qué se alquila
Cámara móvil en contenedor
Es un contenedor aislado con su unidad frigorífica, de 20 o 40 pies. Se descarga, se conecta y queda en servicio. Algunas versiones de almacenamiento añaden suelo antideslizante, iluminación interior, cortina de lamas en la puerta, apertura desde dentro y alarma de persona encerrada. Lo explicamos en detalle en alquiler de contenedores frigoríficos.
Cámara modular de paneles
Se construye con paneles sándwich aislantes que se ensamblan en el local, con su equipo de frío aparte. Tiene sentido cuando la necesidad es larga y el espacio es fijo. En alquileres cortos pesan el montaje, el desmontaje y la instalación del equipo. Si se plantea dejarla de forma permanente, vea nuestra página de cámaras frigoríficas modulares.
Cuándo conviene alquilar una cámara frigorífica
- Avería o reforma de la cámara fija de un restaurante, una carnicería o un supermercado.
- Temporada alta en hostelería o en zonas turísticas, cuando la cámara propia se queda pequeña.
- Eventos: ferias, festivales y celebraciones sin frío en el recinto.
- Campañas agrícolas y picos de producción en la industria alimentaria.
- Pescado y marisco: la normativa europea exige mantener el pescado fresco a temperatura próxima a la de fusión del hielo, y transportar el congelado a -18 °C.
Por qué el contenedor frigorífico es la cámara móvil más práctica
El contenedor está pensado para viajar: estructura de acero, aislamiento integrado y unidad frigorífica en el mismo bloque. Eso tiene consecuencias prácticas:
- Sin obra: no hay que montar paneles ni colocar un equipo aparte.
- Rango de temperatura amplio: unidades como la Thermo King Magnum Plus admiten consignas de -40 °C a +30 °C, de modo que el mismo contenedor puede refrigerar o congelar.
- Se mueve con usted: si cambia el lugar de trabajo, se carga en un camión y se traslada.
- Funciona en exterior: está hecho para soportar intemperie, de modo que puede quedarse en un patio o en una explanada.
Antes de elegir, revise las medidas del contenedor frigorífico para saber si cabe en el espacio disponible y cuánta mercancía admite.
Qué hace falta en el lugar
- Acceso y suelo: el camión debe poder descargar, y el apoyo debe ser firme y nivelado.
- Electricidad: las unidades de los contenedores funcionan con corriente trifásica; Carrier indica 380/460 V y 50/60 Hz para su serie ThinLINE. Si no hay toma, se usa un genset, es decir, un grupo electrógeno.
- Instalador autorizado: es quien comprueba la potencia disponible y hace la conexión.
Para conocer cuánta energía gasta la unidad y qué la hace subir, consulte la guía de consumo del contenedor frigorífico.
Alquiler corto o alquiler largo: qué cambia
En un alquiler de pocos días, la mayor parte del coste no es la cámara, sino moverla: transporte de ida, descarga, recogida y transporte de vuelta. Por eso el precio por día de un evento de fin de semana es mucho más alto que el de un alquiler de varios meses.
En un alquiler largo, en cambio, pesan más la energía y el mantenimiento. Pregunte quién atiende una avería de la unidad frigorífica, en qué plazo y si el contrato lo incluye. Si guarda producto de valor, pregunte también si la unidad registra la temperatura y si puede consultar ese registro, porque es el dato que le pedirá una inspección o su propio cliente.
Y antes de firmar, deje claro quién responde de la mercancía si se corta el suministro eléctrico: la cámara mantiene la temperatura mientras recibe corriente.
De qué depende el precio
El precio de alquiler de una cámara frigorífica se mueve con el volumen, la temperatura, la duración, el transporte y la energía. Como referencias de mercado, hay empresas que anuncian cámaras portátiles de 20 pies desde 16 euros al día, sin publicar mínimo ni IVA, y un proveedor español sitúa un contenedor refrigerado de 20 pies para un evento de 3 a 5 días entre 950 y 1.200 euros, con el transporte aparte, de 100 a 250 euros por trayecto. Son cifras orientativas: el presupuesto real depende de su caso.
Indique en el formulario de contacto qué quiere conservar, a qué temperatura, cuánto tiempo y dónde, y le propondremos la opción que encaje.

