Un contenedor frigorífico de segunda mano es un contenedor marítimo refrigerado, también llamado reefer, que ya ha trabajado en transporte y se vende para un segundo uso. Antes de comprarlo hay que revisar seis cosas: la unidad frigorífica (el equipo que produce el frío), el suelo en T, el aislamiento, la placa CSC, el historial de la unidad y una prueba de temperatura en marcha. Si alguna falla, el precio debe reflejarlo.
Usado, ocasión o sin motor: qué se está comprando
En los anuncios de contenedores frigoríficos usados o de ocasión conviven tres productos muy distintos con el mismo título: contenedores con la unidad en funcionamiento, contenedores con la unidad averiada y cajas sin motor operativo. Los dos últimos solo sirven como almacén aislado o como base para otro proyecto; los explicamos en la página de contenedores frigoríficos sin motor y de desguace. Pida siempre que el estado de la unidad conste por escrito en la oferta.
La unidad frigorífica: lo primero que se revisa
La unidad frigorífica va integrada en uno de los frentes del contenedor. Entre las marcas que aparecen en los anuncios están Carrier, Thermo King, Daikin y Star Cool. Revise:
- Placa de la unidad: marca, modelo y número de serie. En las unidades Carrier, el número de modelo indica, por ejemplo, para qué refrigerante está preparada: hay series cargadas con R-134a, series preparadas para R-513A y series con CO₂ (R-744).
- Alimentación: las unidades base trabajan con corriente trifásica de 380/460 V y 50/60 Hz, según las especificaciones del fabricante. Compruebe que dispone de esa toma en el lugar de uso, o que la oferta incluye otra solución. La instalación debe hacerla un instalador autorizado.
- Cable y clavija en buen estado, sin empalmes.
- Compresor, condensador, evaporador y ventiladores: sin golpes, sin aceite visible y con los ventiladores girando.
Suelo en T y aislamiento: el estado de la caja
El suelo de un reefer suele ser de aluminio con perfil en T: unas guías por las que circula el aire frío bajo la carga. Mire si hay guías aplastadas, roturas o corrosión. La corrosión del aluminio en el suelo es difícil de reparar de forma duradera, de modo que un suelo dañado rebaja mucho el valor.
Las paredes, el techo, el suelo y las puertas llevan un núcleo aislante, por lo general espuma de poliuretano entre chapas. Ese aislamiento pierde capacidad con los años y con el uso, y la pierde más si ha entrado humedad. Busque abolladuras profundas, perforaciones, parches en el revestimiento interior y juntas de puerta agrietadas: todo eso son vías por las que el aislamiento se moja y deja de aislar.
La placa CSC: qué dice y por qué importa
La placa CSC (Convenio Internacional sobre la Seguridad de los Contenedores) va fijada en la puerta y acredita que el contenedor fue aprobado para el transporte. Recoge, entre otros datos, el mes y año de fabricación, la masa bruta máxima de servicio y la carga de apilamiento admisible. Para viajar con carga, el contenedor debe pasar un primer examen antes de cumplir cinco años y después, como máximo, cada 30 meses, salvo que esté en un programa de examen continuo aprobado. Para un uso fijo en tierra no es imprescindible, pero una placa legible confirma el año real de la caja.
Historial y prueba de temperatura
Muchas unidades guardan un registro electrónico de temperaturas y alarmas que se descarga por un conector. Pida ese registro, o al menos la última inspección, y ponga en marcha la unidad delante de usted. En transporte, las navieras hacen una inspección previa llamada PTI (pre-trip inspection): con el contenedor vacío se revisan la estructura, las juntas, el cable, los sensores y las alarmas, y se comprueba que la unidad alcanza la consigna y la mantiene. Para una compra, lo razonable es pedir algo parecido: la bajada completa de temperatura con la caja vacía y cerrada.
Señales de alerta en un anuncio
- Un precio muy por debajo de lo habitual para una unidad «en funcionamiento», sin modelo ni año de la máquina.
- Fotos solo del exterior, sin la placa CSC ni la placa de la unidad.
- Negativa a poner la unidad en marcha antes de la compra.
- Datos que no coinciden entre el título y la descripción, como el año o la altura de la caja.
Qué pedir por escrito antes de pagar
- Tamaño y tipo de caja (20 pies, 40 pies estándar o high cube); las cotas las tiene en medidas de contenedores frigoríficos.
- Marca, modelo y año de la unidad, y si funciona.
- Año de fabricación de la caja según la placa CSC.
- Si el precio incluye IVA y transporte.
- Resultado de la prueba de temperatura.
Lo que cuesta cada estado lo resumimos en la página de precio de un contenedor frigorífico. Si quiere entender antes cómo funciona la máquina, lea la guía qué es un contenedor reefer, y para ver toda la gama vuelva a contenedores frigoríficos.

